El aislamiento afectivo es un mecanismo de defensa que desarrolla un individuo cuando, tras sufrir un trauma o experiencia negativa que le genera dolor o sufrimiento o percibir amenazas que le generan estrés, intenta despojarse de esas emociones revistiendo a esos sucesos únicamente de sus características informativas y cognitivas, dejándolos en frío, por decirlo así. Cuando esas experiencias negativas tienen un recorrido más o menos continuo en el tiempo, el individuo debe además impedir que esas emociones afloren una y otra vez en el tiempo, por lo que procede además a aislarse del entorno social y afectivo en el que desarrollan y al que considera origen de esas emociones, lo que puede lleva provocar finalmente su aislamiento social. El aislamiento afectivo es un tipo de inhibición psicológica.
Psicología