El anglicanismo o Iglesia Anglicana es una confesión cristiana surgida en Inglaterra en el siglo XVI en el contexto de la Reforma Protestante. Sin embargo su origen tuvo que ver con una cuestión más política que religiosa, cuando el monarca inglés Enrique VIII pidió al Papa la disolución de su matrimonio con Catalina de Aragón. El Papa se negó, contra lo cual Enrique VIII negó la autoridad papal y se puso al frente de la Iglesia de Inglaterra, sin aceptar la doctrina de la Reforma y, por tanto, continuando en el seno del catolicismo, pero aceptando los principios humanistas de Erasmo. Con la muerte de Enrique VIII, la Iglesia de Inglaterra fue aprobando la Reforma, pero formando doctrina propia, hasta que el anglicanismo se configuró como una confesión distinta bajo la autoridad del obispo de Canterbury. Actualmente, el anglicanismo es la principal confesión en Inglaterra y tiene una gran presencia en los países que fueron colonias del Imperio Británico. Una de las características más evidentes que diferencian el anglicanismo del catolicismo reside en el sacerdocio, ya que, a diferencia del catolicismo, las mujeres pueden ser sacerdotes en la Iglesia Anglicana.
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