En la evaluación educativa clásica, la prueba realizada por el alumno es corregida y valorada por el profesor o evaluador, excluyendo al alumno del proceso de evaluación y asumiendo implicitamente que es el profesor quien transmite el conocimiento, el dueño de la verdad, ya que toma todo el control sobre la validación del aprendizaje. Como paradigma educativo totalmente alternativo, la autoevaluación es la evaluación personal, autónoma y crítica que cada alumno realiza de su propio aprendizaje, basada en la confianza en el alumno y en sus capacidades de aprender, de motivarse para ello y de valorar con objetividad los resultados de ese aprendizaje. La autoevaluación, además, prepara al alumno para el aprendizaje que llevará a cabo a lo largo de toda su vida, desarrollando su iniciativa y autonomía, y empujándole de ser sujeto pasivo de evaluación tradicional a ser sujeto activo. Sin embargo, debe tenerse en cuenta que la autoevaluación no es un sistema que excluya al profesor de la evaluación, sino que el profesor debe desarrollar la conducción activa del proceso de evaluación, dirigiendo al alumno y realizando el control final del proceso de evaluación.
Ciencias de la educación