La cartera de clientes o clientela es el conjunto de clientes de una empresa que compran los productos y contratan los servicios de la mismo, siendo por tanto el origen de los ingresos normales de explotación de la empresa. Es discutible que una empresa deba tener una cartera con muchos clientes o pocos. Disponer de un único cliente o de unos pocos reduce los costes de transacción y de comercio, pero al mismo tiempo puede suponer un riesgo cuando la situación económica y financiera de estos clientes se tambalea debido a la gran dependencia de la empresa en estos casos. En cambio, si la empresa tiene muchos clientes, los costes comerciales son mayores pero el riesgo también es más diversificado, ya que la pérdida de uno o de algunos clientes no va a repercutir mucho en las cuentas de la empresa.
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