El centralismo o centralización política es una forma de organización política en que el Estado y las Administraciones Públicas se dirigen desde una autoridad única que adopta de forma concentrada las decisiones políticas asumiendo todas las funciones y recursos, ejecutando y controlando dichas decisiones en todos los territorios y órganos administrativos. Se opone a otros sistemas descentralizados, entre ellos el federalismo. Entre las ventajas, el centralismo acelera las decisiones y, en consecuencia, reduce los costes operacionales, rechazando las discusiones y negociaciones para alcanzar acuerdos y consensos. Como inconveniente se encuentran, por orden, los conflictos que puede provocar el centralismo cuando hay grupos u órganos que perciben las políticas y decisiones centralistas como imposiciones. El concepto de centralismo puede extenderse a cualquier otra institución, ya sea un partido político, una empresa o cualquier otra.
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