Un estado socialista o régimen socialista, a veces englobados también bajo la denominación de países comunistas, es aquel que introduce explícitamente en su constitución los principios del socialismo tal como se plantean desde el marxismo y sus variantes y desarrolla políticas, a menor o mayor plazo, con el objetivo de construir una sociedad socialista. Más concretamente los estados socialistas se caracterizan por desarrollar una economía centralizada, planificada o al menos fuertemente intervencionista. Las circunstancias de cada momento histórico puede llevar, en cambio, a que los estados socialistas desarrollen modelos de desarrollo económico capitalista, con el objetivo principal de desarrollar las fuerzas productivas a un nivel que permita la instauración final del socialismo.
El primer estado socialista fue la República Socialista de Rusia, surgida a raíz de la Revolución de Octubre de 1917, y continuada por la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) a partir de 1922 y que continuó vigente hasta 1991. Tras la finalización de la Segunda Guerra Mundial y generalmente bajo la égida de la URSS, se constituyeron estados socialistas en Polonia, la República Democrática Alemana, Checoslovaquia, Hungría, Rumanía y Bulgaria; de forma más autónoma frente a la URSS también fueron regímenes socialistas la República Popular de Albania y Yugoslavia y los siguen siendo la República Popular Democrática de Corea (1948), conocida como Corea del Norte, y la República Popular China (1949). Más tarde se constituyeron como estados socialistas Cuba (1959), Vietnam (1975), Laos (1975) y Camboya (1976). En África, se instauraron tras los procesos de descolonización regímenes socialistas en Congo, Somalia, Etiopía, Mozambique, Angola y Magascar entre otros. La caída de la URSS en 1991 provocó que todo el bloque de países socialistas en Europa se viniesen abajo, así como muchos de África. En 2025 solo permanecen como estados socialistas puros Cuba, China, Laos, Vietnam y Corea del Norte.