Una estrategia de integración es una estrategia corporativa en una empresa que persigue desarrollar el crecimiento de la empresa ampliando su cartera de negocio, adquiriendo o tomando el control de empresas que operan en sus sector en sentido amplio. Existen tres formas de desarrolar una estrategia de integración: la integración vertical hacia atrás, ampliando las actividades a los sectores proveedores de la empresa; la integración vertical hacia delante, ampliando las actividades hacia los sectores distribuidores de los productos de la empresa e integración horizontal, cuando se amplian los negocios controlando o ampliando empresas dentro del mismo sector. Las ventajas de una estrategia de integración están relacionadas con la obtención de economías de alcance que permitan la obtención de mayores márgenes y rentabilidad, además de controlar en mayor medida, en el caso de la integración vertical, la cadena de valor asociada al negocio.
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