La igualdad religiosa es un principio social, político y jurídico según el cual todas las confesiones religiosas y sus integrantes de forma individual deben ser tratadas de acuerdo con el mismo principio de libertad religiosa y sin discriminación alguna. En su vertiente individual, la igualdad religiosa implica por ejemplo que ninguna persona sea discriminada en el acceso a estudios o a un puesto de trabajo en razón de su confesión religiosa y los aspectos que la caracterizan (rituales, festividades, vestimenta, …). En sus vertiente confesional, la igualdad religiosa lleva implícita la laicidad del estado, de modo que este no debe expresar de ninguna forma, por ejemplo a través de la exposición de símbolos religiosos en espacios públicos, ninguna adhesión hacia una confesión religiosa en concreta, excepto en los casos, que para algunos son discutibles, en los que la simbología religiosa esté revestida de un sentido histórico o de tradición.
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