Una inversión directa es aquella que se realiza tanto en activos físicos como financieros pero sin la intervención de intermediarios o gestores, siendo el propio inversor el que gestiona y toma decisiones sobre la inversión en marcha. Por ejemplo, son inversiones directas las carteras de acciones que posee una persona, sin que haya ningún gestor de por medio. Lo contrario a una inversión directa son las inversiones indirectas o vehículos de inversión, por ejemplo cuando se compran participaciones de un fondo de inversión que a su vez realiza inversiones para rentabilizar el ahorro acumulado en el fondo.
Economía