En el relato bíblico contenido en el libro del Éxodo, el maná es la sustancia de origen divino o sobrenatural que aparecía todas las noches con el rocíoi de la mañana y que servía de alimento al pueblo de Israel en su periplo a la Tierra Prometida, en forma de pequeñas semillas que se molían y horneaban en forma de obleas. Algunas interpretaciones establecen una relación entre la Hostia Sagrada y el maná.
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