La masturbación consiste en tocar o frotar los genitales propios o de otra persona, siempre de acuerdo de ella, para excitarlos y obtener el consiguiente placer sexual. Históricamente repudiada por la religión y considerada como una lacra que podía acarrear graves problemas mentales y de salud desde el siglo XVIII hasta el XX, en la actualidad se considera una actividad beneficiosa para la salud sexual, con el fin de mejorar el conocimiento del propio cuerpo y de la respuesta sexual, y a menudo también como terapia sexual, tanto individual como en pareja.
La práctica de la masturbación es bastante común entre la mayoría de hombres y mujeres, según afirman la mayoría de los estudios, aunque existen diferencias notables por sexo y edad. Los jóvenes se masturban a menudo, pero es una práctica que va disminuyendo a medida que avanza la edad, especialmente a partir de la edad adulta. Los hombres se masturban con más frecuencia que las mujeres y se han mencionado razones anatómicas y sociales (los hombres tienen más libertad en materia sexual) para explicar esta diferencia de género.