La música celestial, música de las esferas o armonía de las esferas es una teoría pitagórica según la cual el movimiento de los planetas (esferas celestes) y las distancias entre ellos están gobernados según una proporciones concretas que coincidirían con la escala musical, de forma que las esferas generarían un tipo de música, que sería inaudible para el oído humano. La teoría tuvo durante la Antigüedad y fue recuperada y difundida por Johannes Kepler en el Renacimiento.
Hoy en día, la expresión música celestial se utiliza como metáfora o símil, basándose en su significado original, para aquellas afirmaciones, teorías o proyectos, que “suenan” bien y son aceptables o deseables, pero que en la práctica son irreales o irrealizables.