En un sistema de estado federal, los poderes delegados, en contraposición a los poderes reservados o conservados, hacen referencia a los poderes que las entidades políticas federadas confieren a una entidad política central ciertos poderes o competencias que tienen reservadas en base a su soberanía, con el ánimo de centralizarlas y desarrollarlas de forma unitaria de forma solidaria y más eficiente. Generalmente los poderes delegados de las entidades federadas al estado central tienen que ver con la defensa y la política exterior.
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