La presión fiscal es la nivel de imposición o carga general de todos los impuestos que deben soportar los agentes económicos (familias, empresas), en porcentaje respecto a su renta. Por ejemplo, una presión fiscal del 10% indica que los agentes económicos en general y en impuestos deben pagar el 10% de su renta en promedio. La disminución o aumento de la presión fiscal es un instrumento habitual de la política económica de los gobiernos: el aumento de la presión fiscal supone un aumento de los ingresos públicos y una reducción del déficit público pero también una ralentización de la actividad económica, debido a la menor disponibilidad de dinero para el consumo como consecuencia de esta fuerte presión fiscal, lo cual puede finalmente hacer disminuir la recaudación fiscal; mientras que la bajada de la presión fiscal acelera la economía, al haber más dinero para el consumo, pero tiende a incrementar al mismo tiempo el déficit público.
Economía