La primera modernización de Uruguay se desarrolló entre los años 1960 y 1903, aunque para algunos el proceso comenzó verdaderamente en 1876.
Dicha modernización tuvo dos dimensiones bien diferenciadas:
Por un lado, una modernización económica, que tuvo como origen la sustitución de la ganadería vacuna por la ganadería ovino como principal actividad del país, en la llamada Revolución Lanar, de modo que las exportaciones de lana al continente europeo propiciaron un impulso económico importante. Paralelamente se mejoran las técnicas agropecuarias, aumentando significativamente la productividad, favorecida también el alambramiento de los campos.
Por otro, una consolidación del estado que permitió superar una situación ciertamente caótica propiciando la superación del régimen de los caudillos locales, la estabilización de la propiedad privada a través de alambramiento y el establecimiento de un poder estatal centralizado, que permitió desarrollar estructuras sociales modernas, como la enseñanza obligatoria.
A la primera modernización siguió la segunda modernización entre 1903 y 1930 liderada por la presidencia de José Batlle, en lo que se denominado el batllismo, y que consolidó el estado sobre todo en su dimensión social.