En teología dogmática cristiana, las virtudes teologales son tres, fe, esperanza y caridad, y se distinguen de las denominadas virtudes cardinales por ser infundidas por Dios en cada persona a través del Espíritu Santo, por tanto propias y naturales en cada uno de nosotros, y que tienen como razón de ser la relación con Él. Forman junto con las llamadas virtudes cardinales las denominadas siete virtudes católicas, aceptadas así desde la escolástica.
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