El señor de las moscas es la primera novela del escritor británico William Golding, premio Nobel de Literatura en 1983. Se publicó en 1954. Durante una guerra, un avión que evacua a un grupo de niños ingleses se estrella en una isla tropical desierta. No sobrevive ningún adulto. Los niños, de entre seis y doce años, intentan organizarse como han visto hacer a los mayores: eligen un jefe, celebran asambleas y encienden una hoguera para que los rescaten. Pero el miedo a una bestia imaginaria y el gusto por la caza los dividen. Un grupo de cazadores, con la cara pintada, abandona las reglas y acaba matando a dos de sus compañeros y persiguiendo al tercero para matarlo.
La novela tiene doce capítulos y se lee como una fábula sobre la naturaleza humana: lo que pasa cuando se quitan las normas de la civilización. Varios objetos tienen un sentido simbólico. La caracola representa el orden y el derecho a hablar; las gafas de Piggy, la razón y la ciencia, porque con ellas se enciende el fuego; la hoguera, la esperanza de volver; y el señor de las moscas, una cabeza de cerdo clavada en un palo y cubierta de moscas, el mal que los niños llevan dentro. El título traduce el nombre hebreo de un demonio, Belcebú.
Los personajes principales son Ralph, de doce años, elegido jefe, que intenta mantener el orden y el fuego; Piggy, un chico gordo, miope y asmático, el más inteligente, del que todos se burlan; Jack Merridew, el jefe del coro, que se convierte en el cabecilla de los cazadores; Simon, un niño tímido y sensible que sufre desmayos y es el único que entiende lo que pasa; Roger, un chico callado que va descubriendo su gusto por la crueldad; Sam y Eric, dos gemelos inseparables; y los «peques», los niños más pequeños.