Crónica de una muerte anunciada es una novela corta de Gabriel García Márquez publicada en 1981. Cuenta el asesinato de Santiago Nasar, un joven de veintiún años, a manos de los gemelos Pedro y Pablo Vicario, que lo matan a cuchilladas para vengar el honor de su hermana Ángela. La noche anterior, Ángela se ha casado con Bayardo San Román, y él la ha devuelto a casa de sus padres al descubrir que no era virgen. Presionada por la familia, Ángela dice que el culpable es Santiago Nasar. Los gemelos anuncian a todo el pueblo lo que van a hacer, y casi nadie hace nada por impedirlo. Santiago es el único que no se entera a tiempo.
El libro se presenta como una crónica periodística. Un narrador en primera persona, amigo de Santiago, vuelve al pueblo veintisiete años después del crimen para reconstruir aquella mañana a partir de los recuerdos de los vecinos y del sumario judicial. Por eso el lector conoce el final desde la primera línea («El día en que lo iban a matar, Santiago Nasar se levantó a las 5.30 de la mañana») y lo que importa no es qué pasó, sino cómo fue posible que pasara. El relato no sigue el orden de los hechos: cada uno de los cinco capítulos, sin número ni título, vuelve sobre la misma mañana desde otro lado.
Los personajes principales son Santiago Nasar, hijo de un árabe rico ya muerto, Ibrahim Nasar, y heredero de la hacienda El Divino Rostro; su madre, Plácida Linero, que interpreta los sueños ajenos y no supo leer los de su hijo; Ángela Vicario, la menor de una familia pobre y muy estricta; su madre, Pura Vicario; sus hermanos gemelos, Pedro y Pablo, matarifes de cerdos; Bayardo San Román, un forastero rico y misterioso; Victoria Guzmán, la cocinera de la casa de Santiago, y su hija Divina Flor; Clotilde Armenta, dueña de la tienda donde esperan los asesinos; el coronel Lázaro Aponte, el alcalde; el padre Carmen Amador, el párroco; Flora Miguel, la novia de Santiago; y Cristo Bedoya, el amigo que lo busca para avisarle.
RESUMEN POR CAPÍTULOS
Capítulo 1
Santiago Nasar se levanta a las cinco y media para recibir al obispo, que llega en barco. Ha soñado que atravesaba un bosque de higuerones bajo una llovizna, y su madre, que sabe interpretar sueños, no ve en ello ningún mal augurio. Se viste de lino blanco y sale con dolor de cabeza después de la fiesta de la boda de la víspera. En la cocina, Victoria Guzmán le sirve el café mientras destripa unos conejos, y Santiago agarra por la muñeca a Divina Flor, la hija adolescente de la cocinera, como hacía su padre con la madre años atrás. Victoria le advierte que no la toque. Las dos mujeres saben ya que los Vicario lo esperan para matarlo, y ninguna se lo dice. Alguien ha deslizado bajo la puerta un papel que lo cuenta todo, pero nadie lo encuentra hasta después. Santiago sale por la puerta principal, la que da a la plaza y casi nunca se usa. El narrador explica cómo era la casa, un antiguo depósito convertido en vivienda con dos puertas, y adelanta que esa puerta principal será la causa de su muerte. El obispo pasa de largo, bendiciendo desde la cubierta del barco sin bajar a tierra. Margot, la hermana del narrador, invita a Santiago a desayunar a su casa, y él acepta y dice que antes irá a cambiarse de ropa. Poco después está muerto.
Capítulo 2
El narrador retrocede seis meses para contar la llegada de Bayardo San Román al pueblo. Es un hombre de unos treinta años, con cinturón de plata y muchísimo dinero, del que nadie sabe bien a qué se dedica. Busca mujer, ve a Ángela Vicario cruzar la plaza y decide que será ella. Ángela no lo quiere, pero sus padres, Poncio Vicario, un orfebre que se ha quedado ciego, y Pura Vicario, piensan que una familia pobre no puede rechazar un partido así. Bayardo le compra la casa más bonita del pueblo al viudo de Xius, que no quería venderla porque en ella había sido feliz con su mujer, y se la paga con una cantidad que el viudo no puede rechazar. Para demostrar quién es, hace venir a toda su familia: el padre, el general Petronio San Román, héroe de las guerras civiles, la madre y dos hermanas. Ángela intenta decirle a su madre que no es virgen, pero su madre no la escucha, y unas amigas le enseñan cómo engañar al novio la noche de bodas. Ella no se atreve. La boda es la mayor fiesta que ha visto el pueblo. Esa misma noche, Bayardo devuelve a Ángela a casa de sus padres. Pura Vicario la golpea durante horas, en silencio, y después manda llamar a sus hijos, que siguen de fiesta. Los gemelos le preguntan a Ángela quién ha sido. Ella dice un nombre: Santiago Nasar.
Capítulo 3
Pedro y Pablo Vicario no hacen nada por esconderse. Van a la pocilga a por dos cuchillos de destazar cerdos, los afilan en el mercado delante de los matarifes y van diciendo a todo el que encuentran que van a matar a Santiago Nasar. Se instalan en la tienda de leche de Clotilde Armenta, frente a la casa de Santiago, a esperar a que salga. Clotilde intenta emborracharlos para que no puedan cumplir y avisa a todo el que pasa. El coronel Lázaro Aponte, el alcalde, se entera, les quita los cuchillos y se va tranquilo, convencido de que el asunto está resuelto; los gemelos vuelven a la pocilga por otros dos. El narrador sugiere que los hermanos querían que alguien los detuviera. Pedro, el que parecía más decidido, llevaba días enfermo de algo que se trajo del cuartel, y Pablo, el más débil, acaba siendo el que no se echa atrás. El padre Carmen Amador recibe también el aviso y piensa que no le corresponde a él. Casi todo el pueblo lo sabe, y cada uno supone que otro avisará a Santiago, o que es una bravuconada de borrachos, o que Santiago ya lo sabe y su dinero lo protege. El narrador recuerda también el juicio: los gemelos se entregaron en la iglesia, alegaron que habían matado en defensa del honor y el tribunal les dio la razón.
Capítulo 4
El capítulo cuenta lo que pasó después del crimen. El médico no está en el pueblo y el padre Carmen Amador tiene que hacer la autopsia en la escuela con instrumental improvisado. Es una carnicería: de las muchas heridas, siete son mortales, y el calor descompone el cuerpo tan deprisa que hay que enterrarlo enseguida. Los gemelos pasan tres años en la cárcel de Riohacha esperando juicio, y la familia Vicario se marcha del pueblo. A Bayardo San Román lo encuentran postrado y borracho en la casa del viudo de Xius, y su familia se lo lleva casi inconsciente. Años después, el narrador encuentra a Ángela Vicario en un pueblo de la Guajira, bordando, ya madura y libre del miedo que la dominaba de joven. Le cuenta que se enamoró de Bayardo después de que la devolviera y que durante diecisiete años le escribió cartas, casi dos mil, sin recibir respuesta. Un día, Bayardo aparece en su puerta, gordo y canoso, con una maleta de ropa y otra llena de todas sus cartas, sin abrir y ordenadas por fechas. Ángela nunca cambia su versión sobre quién la desvirgó, y el narrador deja entender que pudo no ser Santiago Nasar.
Capítulo 5
El último capítulo cuenta, por fin, el asesinato. Santiago va a casa de su novia, Flora Miguel, que le devuelve furiosa sus cartas de amor porque ya sabe lo que le espera. El padre de Flora le avisa de que los Vicario lo buscan para matarlo, y Santiago sale aturdido, sin entender nada. Cristo Bedoya lo busca por todo el pueblo para advertirle y no lo encuentra a tiempo. Santiago cruza la plaza hacia su casa. Su madre, Plácida Linero, oye que los Vicario lo van a matar, cree que su hijo ya ha entrado por la puerta del fondo y cierra la puerta principal. Santiago llega corriendo a esa puerta, los gemelos lo alcanzan y lo acuchillan contra ella mientras él golpea para que le abran. Aun así, se levanta y camina por fuera de la casa sujetándose las tripas con las manos, da la vuelta y entra por la puerta de la cocina. Sus últimas palabras se las dice a una vecina, Wenefrida Márquez: «Que me mataron, niña Wene». Luego se derrumba en la cocina. La novela termina en ese instante, con la muerte que se había anunciado desde la primera línea.
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