Contabilidad industrial

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La contabilidad industrial es la rama de la contabilidad que registra y analiza los costes de fabricación de una empresa industrial: cuánto cuesta producir cada producto, en qué fases del proceso se genera ese coste y qué parte corresponde a materiales, mano de obra y gastos generales. Hoy se la suele llamar contabilidad de costes o contabilidad analítica, porque sus técnicas se aplican también a empresas de servicios, hospitales o administraciones públicas, pero nació en la industria del siglo XIX, cuando las fábricas con muchos productos y procesos necesitaron saber qué productos eran rentables.

Se distingue de la contabilidad financiera o general por su destinatario y su objeto. La contabilidad financiera mira hacia fuera: registra las relaciones de la empresa con terceros (ventas, compras, deudas, impuestos) y elabora las cuentas anuales que se presentan a accionistas, bancos y Hacienda, según normas obligatorias como el Plan General de Contabilidad. La contabilidad industrial mira hacia dentro: sigue la circulación de los valores dentro de la empresa, desde que la materia prima entra en el almacén hasta que el producto terminado sale vendido, y sus informes sirven a la dirección para decidir. No está sometida a ninguna norma legal obligatoria, y cada empresa la organiza según sus necesidades.

Su primer problema es clasificar los costes. Los costes directos se pueden asignar sin ambigüedad a un producto, como la madera de una mesa o las horas del carpintero que la monta. Los costes indirectos son comunes a varios productos, como el alquiler de la nave, la electricidad o el sueldo del jefe de planta, y hay que repartirlos con algún criterio. Por otro lado, los costes fijos no cambian con el volumen de producción a corto plazo, y los variables crecen con cada unidad fabricada. De esa distinción sale el punto muerto o umbral de rentabilidad: el número de unidades a partir del cual los ingresos cubren todos los costes fijos.

Los principales sistemas de cálculo responden a cómo se reparten los indirectos. El coste completo carga a cada producto una parte de todos los costes de fabricación, normalmente a través de centros de coste o secciones, como corte, montaje o pintura. El coste variable o direct costing solo imputa a los productos los costes variables y trata los fijos como gasto del periodo, lo que facilita decidir a corto plazo si conviene aceptar un pedido. El coste basado en actividades (ABC), propuesto por Robert Kaplan y Robin Cooper a finales de los años ochenta, reparte los indirectos según las actividades que cada producto consume realmente, como preparar una máquina o inspeccionar un lote, y corrige la tendencia de los sistemas tradicionales a subvencionar los productos complejos con los sencillos.

La contabilidad industrial es la base del cálculo de precios, de los costes estándar con los que se presupuesta y se controla la producción, y del análisis de las desviaciones entre lo previsto y lo real. Sin ella, una empresa con muchos productos puede ganar dinero en conjunto sin saber cuáles le hacen perder.

Contabilidad de gestión – Contabilidad social – Marco legal de la contabilidad – Contabilidad analítica de explotación – Centros de costes

Sarasola, Josemari (2025). "Contabilidad industrial". Ikusmira. Recuperado de https://ikusmira.org/p/contabilidad-industrial/

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