Economía de mercado

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La economía de mercado es el sistema económico en el que las decisiones sobre qué producir, cómo y para quién se toman de forma descentralizada, a través de los intercambios voluntarios entre empresas y consumidores, y en el que los precios, que resultan de la oferta y la demanda, coordinan esas decisiones. Se opone a la economía planificada, en la que una autoridad central decide la producción y fija los precios, como en la Unión Soviética. Su base institucional es la propiedad privada de los medios de producción, la libertad de empresa y de contratación y la existencia de mercados competitivos.

La idea central es que los precios funcionan como un sistema de información. Si un bien escasea, su precio sube, lo que anima a los productores a fabricar más y a los consumidores a usar menos, sin que nadie tenga que ordenarlo. Adam Smith lo expresó en La riqueza de las naciones (1776) con la imagen de la mano invisible: cada individuo, buscando su propio interés, contribuye sin proponérselo al interés general. Friedrich Hayek añadió en 1945 que ningún planificador puede reunir el conocimiento disperso entre millones de personas, y que el mercado lo aprovecha precisamente porque no necesita centralizarlo. La experiencia del siglo XX, con el estancamiento y el colapso de las economías planificadas, reforzó estos argumentos.

Los economistas reconocen también los fallos de mercado, situaciones en las que el mercado por sí solo no produce resultados eficientes. Son las externalidades, cuando una actividad afecta a terceros que no participan en el intercambio, como la contaminación; los bienes públicos, como la defensa o el alumbrado, que nadie tiene incentivos para pagar porque todos pueden usarlos; el poder de mercado de los monopolios; y la información asimétrica, cuando una de las partes sabe mucho más que la otra, como en los seguros o en la compraventa de coches usados. A ello se añade que el mercado distribuye la renta según lo que cada uno aporta y posee, lo que puede generar desigualdades que la sociedad considere inaceptables, y que tiende a sufrir crisis periódicas.

Por eso no existe ninguna economía de mercado pura. Todas las economías desarrolladas son economías mixtas, en las que el mercado asigna la mayor parte de los recursos pero el Estado regula, redistribuye mediante impuestos y transferencias, presta servicios como la educación y la sanidad e interviene para estabilizar el ciclo económico. Las diferencias entre países están en el peso de cada parte: el gasto público ronda el 35 % del PIB en Estados Unidos y supera el 55 % en Francia. Variantes como la economía social de mercado alemana o el modelo nórdico combinan mercados abiertos con amplios sistemas de protección social. China, por su parte, ha introducido mecanismos de mercado dentro de un sistema político de partido único y con un fuerte sector público.

La economía de mercado es el núcleo económico del capitalismo, aunque los dos términos no son exactamente sinónimos: el primero describe un mecanismo de coordinación, y el segundo un sistema social que incluye también la propiedad privada del capital y el trabajo asalariado.

Economía social de mercado – Libertad económica – Libre mercado – Agentes económicos

Sarasola, Josemari (2024). "Economía de mercado". Ikusmira. Recuperado de https://ikusmira.org/p/economia-de-mercado/

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