La Celestina es una obra dialogada de finales del siglo XV atribuida a Fernando de Rojas, un bachiller judeoconverso de La Puebla de Montalbán. Cuenta los amores de Calisto, un joven noble, y Melibea, una muchacha rica y protegida por sus padres. Como Melibea lo rechaza, Calisto contrata, por consejo de su criado Sempronio, a Celestina, una vieja alcahueta y hechicera que vive de arreglar amores. Celestina consigue que Melibea se enamore de él, pero la codicia lo estropea todo: los criados matan a Celestina para quedarse con su parte de la recompensa, Calisto muere al caer de una escala y Melibea se tira desde una torre. La obra termina con el llanto de su padre, Pleberio.
Se publicó en 1499 como Comedia de Calisto y Melibea, en dieciséis actos. En 1502 apareció ampliada como Tragicomedia de Calisto y Melibea, con cinco actos más intercalados, y es la versión que se lee hoy: veintiún actos. En una carta al lector, Rojas cuenta que encontró escrito el primer acto y que escribió el resto en unas vacaciones de quince días. Aunque está escrita entera en diálogo, nunca se pensó para representarse en un escenario, sino para leerse en voz alta. Por eso se discute si es teatro o novela, y suele llamarse «novela dialogada» o «comedia humanística».
Los personajes principales son Calisto, el enamorado, egoísta y apasionado; Melibea, que pasa del rechazo a un amor tan intenso como el suyo; Celestina, astuta, codiciosa y elocuente, que conoce las debilidades de todo el mundo; Sempronio, criado de Calisto, interesado y cínico; Pármeno, el otro criado, al principio leal y después corrompido; Elicia y Areúsa, las dos muchachas que viven del oficio con Celestina; Lucrecia, la criada de Melibea; Alisa y Pleberio, los padres de Melibea; Sosia y Tristán, criados que sustituyen a Sempronio y Pármeno; y Centurio, un rufián fanfarrón.
RESUMEN POR ACTOS
Acto I
Calisto entra en el huerto de Melibea persiguiendo a su halcón, la ve y le declara su amor con un lenguaje exagerado y casi religioso. Melibea lo echa con desprecio. En casa, desesperado, Calisto le cuenta su pena a Sempronio, que le propone la ayuda de una vieja que conoce, Celestina, capaz de ablandar las piedras. Sempronio va a buscarla. Celestina vive con Elicia, que es amante de Sempronio, y acepta el encargo encantada porque ve en Calisto una buena fuente de dinero. Pármeno, el otro criado, avisa a Calisto de quién es Celestina: le cuenta que fue su madre la que lo crió cerca de ella y describe sus oficios, perfumera, costurera, remendadora de virgos y hechicera. Calisto no le hace caso. Celestina, que sabe que Pármeno puede estropearle el negocio, intenta ganárselo. Le recuerda que su madre, Claudina, fue compañera suya, y le promete los favores de Areúsa, una muchacha joven, si se une a Sempronio.
Acto II
Calisto le da a Celestina cien monedas de oro como adelanto y manda a Sempronio que la acompañe para meterle prisa. Pármeno se queda con su amo e intenta de nuevo abrirle los ojos: le dice que se está entregando a una alcahueta y que su secreto ya corre por la ciudad. Calisto se enfada con él y lo trata de envidioso. Pármeno, dolido porque su lealtad no le sirve de nada, empieza a pensar que le conviene más ponerse del lado de Sempronio.
Acto III
Sempronio y Celestina hablan por el camino. Sempronio le pide que no alargue el asunto, porque teme que Calisto se canse y deje de pagar, y Celestina le explica que conviene hacerse de rogar para cobrar más. En casa, Celestina prepara un conjuro: unta un hilado con aceite de serpiente y otros ingredientes e invoca a Plutón para que el diablo se meta en el hilo y haga que Melibea se enamore de Calisto al tocarlo.
Acto IV
Celestina llega a casa de Melibea con el hilado para vender. La recibe Lucrecia, la criada, y la madre, Alisa, que la conoce y la deja pasar. Alisa tiene que salir a visitar a una hermana enferma y deja a Celestina a solas con su hija. La vieja habla primero de la vejez y de la juventud, y después nombra a Calisto. Melibea se pone furiosa y la amenaza. Celestina, sin perder la calma, cambia de táctica: dice que Calisto sufre un terrible dolor de muelas y que solo le aliviaría el cordón que Melibea lleva en la cintura y una oración a Santa Apolonia. Melibea, ablandada, le da el cordón y le pide que vuelva otro día a por la oración.
Acto V
Celestina vuelve a casa contenta, hablando sola, y se encuentra con Sempronio, que la estaba esperando. Le cuenta cómo le ha ido. Juntos van a casa de Calisto, que los ve llegar desde la ventana y manda a Pármeno abrir la puerta.
Acto VI
Celestina le cuenta a Calisto la visita con todo detalle, exagerando las dificultades para que la recompensa sea mayor. Calisto la escucha impaciente, pendiente de cada palabra de Melibea. Celestina le entrega el cordón y Calisto lo besa, le habla y lo trata como si fuera su amada, mientras los criados se burlan de él por lo bajo. Calisto promete a Celestina un manto y una saya.
Acto VII
Celestina acompaña a Pármeno. Por el camino le habla de su madre, Claudina, y de lo mucho que la ayudó, y le aconseja que se haga amigo de Sempronio. Llegan a casa de Areúsa, que está acostada. Celestina la convence de que acepte a Pármeno, aunque ella tiene un amante soldado que está fuera, y Pármeno pasa la noche con ella. Al volver a casa, Celestina encuentra a Elicia enfadada porque la ha dejado sola.
Acto VIII
Pármeno amanece feliz junto a Areúsa y se marcha a casa de su amo. Se encuentra con Sempronio y le cuenta su aventura; los dos criados hacen las paces y se prometen fidelidad, es decir, se alían contra su amo. Los invitan a comer en casa de Celestina. Calisto, mientras tanto, se pasa el día en la iglesia de la Magdalena rezando por su amor.
Acto IX
Sempronio y Pármeno van a comer a casa de Celestina, donde se reúnen con Elicia y Areúsa. Durante la comida, Sempronio elogia a Melibea y Elicia y Areúsa se ponen celosas y la critican: dicen que su belleza es puro afeite y dinero. Celestina recuerda con nostalgia sus buenos tiempos, cuando tenía muchas muchachas a su cargo y todos la respetaban. Llega Lucrecia: Melibea quiere ver a Celestina de inmediato, porque está enferma.
Acto X
Melibea, sola, reconoce que está enamorada. Cuando llega Celestina, le describe su mal: un dolor que no sabe nombrar y que le sube del corazón. Celestina le dice que conoce la medicina y que se llama Calisto. Melibea se desmaya; al volver en sí, confiesa su amor y acepta verse con Calisto. Alisa llega y encuentra a Celestina allí; la vieja se excusa diciendo que ha venido a vender. Cuando se va, Alisa le advierte a su hija que se guarde de ella.
Acto XI
Celestina sale de casa de Melibea y busca a Calisto, que está en la iglesia. Le cuenta que Melibea lo espera esa misma noche a las doce, a la puerta de su casa. Calisto, loco de alegría, le regala una cadena de oro. Los criados se miran: ahora hay algo que repartir.
Acto XII
A medianoche, Calisto va a casa de Melibea acompañado por Sempronio y Pármeno, que se quedan en la calle muertos de miedo y preparados para huir. Calisto y Melibea hablan a través de la puerta y se citan para la noche siguiente en el huerto. Pleberio y Alisa se despiertan con el ruido, y Melibea los tranquiliza. Unos vecinos pasan y los criados salen corriendo. Al acabar, Sempronio y Pármeno van a casa de Celestina a reclamar su parte de la cadena. La vieja se niega a compartirla: dice que la ha perdido o que no les debe nada. La discusión se calienta, los criados la acuchillan y Celestina muere pidiendo confesión. Elicia grita, llegan los alguaciles, y Sempronio y Pármeno saltan por una ventana.
Acto XIII
Calisto despierta feliz y sin saber nada. Llega Sosia, otro criado, llorando: Sempronio y Pármeno han sido degollados en la plaza. Al saltar se habían roto las piernas, y la justicia los ajustició enseguida por el asesinato de Celestina. Calisto se preocupa sobre todo por su honra y porque se sepa su relación con Melibea, pero se consuela pensando en la cita de esa noche.
Acto XIV
Calisto va al huerto de Melibea con Sosia y Tristán, que llevan una escala. Sube la tapia y pasa la noche con Melibea, que al principio le pide que respete su virginidad y después se entrega. Al volver a casa, Calisto se encierra, piensa en lo que ha pasado con los criados y la vieja y en su reputación, y decide disimular.
Acto XV
Areúsa discute con Centurio, un rufián que es su amante, y lo echa. Llega Elicia, de luto, y le cuenta la muerte de Celestina y de los criados. Las dos culpan a Calisto y Melibea y deciden vengarse. Areúsa propone usar a Centurio.
Acto XVI
Pleberio y Alisa hablan de casar a su hija. Melibea, que los escucha escondida con Lucrecia, dice que no quiere marido, que prefiere su libertad y el amor de Calisto.
Acto XVII
Elicia se quita el luto, porque llorar no le da de comer. Areúsa la ayuda a averiguar cuándo ve Calisto a Melibea. Llaman a Sosia, el criado, y Areúsa lo engatusa hasta que le cuenta los días y la hora de las citas en el huerto.
Acto XVIII
Elicia y Areúsa van a casa de Centurio y le piden que castigue a Calisto. Él presume de las muertes que lleva a la espalda, pero es un cobarde. Acepta y luego encarga el trabajo a un tal Traso el Cojo, para que haga solo ruido y asuste.
Acto XIX
Calisto vuelve al huerto acompañado de Sosia y Tristán. Melibea canta con Lucrecia mientras lo espera. Están juntos cuando Traso y sus compañeros llegan a la calle y arman ruido. Calisto oye a sus criados pelear, baja corriendo por la escala para ayudarlos, pisa en falso, cae de cabeza y muere. Los criados recogen el cuerpo. Melibea se desespera.
Acto XX
Melibea llama a su padre y le pide que suba con ella a la torre de la casa. Desde allí le confiesa todo: sus amores con Calisto, el papel de Celestina, la muerte de los criados y la caída de su amante. Le pide perdón y se arroja al vacío.
Acto XXI
Pleberio llora la muerte de su hija ante Alisa. Su lamento es uno de los pasajes más famosos de la literatura española: acusa al mundo, a la fortuna y al amor de haberle quitado lo que más quería, y se pregunta para quién ha trabajado y construido toda su vida. La obra termina con su pregunta: «¿Por qué me dejaste triste y solo in hac lachrymarum valle?».
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