El partido alfonsino o alfonsismo fue el movimiento político que, durante el Sexenio Democrático (1868-1874), trabajó por la restauración de la dinastía borbónica en la persona de Alfonso, hijo de Isabel II, que había sido destronada por la revolución de septiembre de 1868. Más que un partido organizado fue una coalición de conservadores, antiguos moderados y unionistas, aristócratas, militares y hombres de negocios unidos por un objetivo: devolver el trono a los Borbones con un príncipe joven que no arrastrara el descrédito de su madre.
Su dirigente indiscutido desde 1873 fue Antonio Cánovas del Castillo, a quien Isabel II, que había abdicado en su hijo en 1870, entregó la dirección de la causa. Cánovas planteó la restauración como una operación política, no militar. Quería que la monarquía volviera por una demanda de la opinión y de las fuerzas conservadoras, cansadas de la inestabilidad del Sexenio: la breve monarquía de Amadeo de Saboya, la Primera República con sus cuatro presidentes en once meses, la insurrección cantonal, la tercera guerra carlista y la guerra de Cuba. El documento clave fue el Manifiesto de Sandhurst, firmado por el príncipe el 1 de diciembre de 1874 en la academia militar británica donde estudiaba, pero redactado por Cánovas. En él Alfonso se presentaba como «buen español, buen católico y, como hombre del siglo, verdaderamente liberal», y prometía una monarquía constitucional abierta a todos.
Los planes de Cánovas se precipitaron cuando el general Arsenio Martínez Campos se pronunció en Sagunto el 29 de diciembre de 1874 y proclamó rey a Alfonso XII sin esperar su aprobación. El gobierno no opuso resistencia, y Cánovas, aunque contrariado por la forma, asumió la presidencia de un ministerio-regencia hasta la llegada del rey en enero de 1875.
Con la Restauración, los alfonsinos dejaron de ser un partido de oposición para convertirse en el núcleo del nuevo régimen. De ellos salió el Partido Liberal-Conservador de Cánovas, uno de los dos partidos dinásticos. Para asegurar la estabilidad, Cánovas logró que los liberales de Práxedes Mateo Sagasta aceptaran la monarquía y la Constitución de 1876, y ambos partidos se alternaron en el gobierno mediante el turnismo. El turno no salía de las urnas, sino que se pactaba: el rey encargaba gobierno al partido de turno, que convocaba elecciones y las ganaba gracias al encasillado, el reparto previo de los escaños, y al caciquismo en el ámbito local. El sistema dio a España una estabilidad política desconocida en el siglo XIX, a costa de excluir a republicanos, carlistas, obreros y nacionalistas de la vida parlamentaria efectiva.
Pacto de El Pardo (1885) – Sistema canovista (canovismo) – Partidos dinásticos – Manifiesto de Sandhurst – Gobiernos liberales (Restauración borbónica)