Cognoscitivo es lo relativo al conocimiento, es decir, a la capacidad de conocer y a los procesos por los que una persona percibe, recuerda, razona, aprende y resuelve problemas. Se dice que una capacidad, un proceso o un desarrollo son cognoscitivos cuando tienen que ver con cómo se adquiere y se usa el conocimiento, por oposición a lo afectivo (las emociones y los sentimientos) y a lo psicomotor (el movimiento y la destreza física). El adjetivo viene del latín cognoscere, «conocer», y tiene un hermano casi idéntico, cognitivo, del latín cognitio, «conocimiento». El diccionario de la Real Academia los define el uno por el otro y en la práctica significan lo mismo; la diferencia es de historia y de geografía, no de sentido.
Cognoscitivo es la forma más antigua en castellano y la que usaba la filosofía escolástica para hablar de la «facultad cognoscitiva» del alma. Cognitivo se extendió a partir de los años sesenta y setenta con las traducciones de la psicología cognitiva estadounidense, cognitive psychology, y hoy es la forma dominante en España. En buena parte de Hispanoamérica, en cambio, la pedagogía y la psicología siguen prefiriendo cognoscitivo, en parte por tradición y en parte por una decisión de los primeros traductores de Piaget y de Bloom al español, que trabajaron en México y en Argentina. Por eso un manual mexicano habla de «desarrollo cognoscitivo» donde uno madrileño dice «desarrollo cognitivo», y los dos describen lo mismo. En un trabajo académico conviene elegir una de las dos formas y mantenerla.
El uso más frecuente es el desarrollo cognoscitivo, y se debe a Jean Piaget. El psicólogo suizo describió cómo la inteligencia del niño se construye por etapas, cada una con una forma propia de organizar el mundo. En la etapa sensoriomotora, de los cero a los dos años, el bebé conoce a través de los sentidos y del movimiento y descubre que los objetos siguen existiendo cuando no los ve. En la preoperacional, de los dos a los siete, aparece el lenguaje y el juego simbólico, pero el pensamiento sigue centrado en el propio punto de vista y en la apariencia de las cosas: un niño de cinco años cree que hay más agua en un vaso alto y estrecho que en uno bajo y ancho, aunque haya visto trasvasarla. En la de las operaciones concretas, de los siete a los once, ya conserva la cantidad, clasifica y ordena, pero solo sobre objetos presentes. En la de las operaciones formales, a partir de la adolescencia, razona sobre hipótesis y sobre lo posible. Para Piaget el motor del desarrollo es la adaptación: el niño asimila lo nuevo a sus esquemas y, cuando lo nuevo no encaja, los acomoda.
El segundo uso es el de los procesos cognoscitivos, los pasos por los que se transforma la información: la atención, que selecciona; la percepción, que organiza lo que llega por los sentidos; la memoria, que lo guarda y lo recupera; el lenguaje; el razonamiento; y las llamadas funciones ejecutivas, que planifican y controlan a las demás. Este vocabulario nació con la psicología cognitiva, que a mediados del siglo XX desplazó al conductismo. Edward Tolman mostró en 1948 que las ratas que recorrían un laberinto no aprendían una cadena de movimientos, sino un «mapa cognitivo» del lugar, algo que el conductismo no podía explicar sin hablar de lo que ocurría dentro de la cabeza. George Miller fechó la revolución cognitiva en un simposio celebrado en el MIT el 11 de septiembre de 1956, y Ulric Neisser le dio nombre y manual con Cognitive Psychology en 1967, donde definió la cognición como todos los procesos por los que la entrada sensorial se transforma, reduce, elabora, almacena, recupera y usa.
El tercer uso viene de la educación. En 1956 un comité dirigido por Benjamin Bloom publicó una taxonomía de objetivos educativos cuyo primer volumen se dedicaba al dominio cognoscitivo, ordenado en seis niveles de complejidad creciente: conocimiento, comprensión, aplicación, análisis, síntesis y evaluación. La idea era que un profesor pudiera decir qué pedía exactamente en cada tarea, si recordar una fecha o juzgar un argumento, y que los exámenes no se quedaran siempre en el primer escalón. La versión revisada de 2001 cambió los nombres por verbos (recordar, comprender, aplicar, analizar, evaluar, crear) y sigue en uso en la programación de asignaturas. En la misma tradición, David Ausubel distinguió el aprendizaje memorístico del aprendizaje significativo, el que conecta lo nuevo con lo que el alumno ya sabe, y defendió que la estructura cognoscitiva previa del estudiante es el factor que más influye en lo que aprenderá.
En la clínica y en la neuropsicología el adjetivo describe lo que se evalúa y lo que se pierde. Un deterioro cognoscitivo es la pérdida de memoria, atención o razonamiento más allá de lo esperable por la edad, y la estimulación cognoscitiva es el conjunto de ejercicios con que se intenta frenarla. La terapia cognitiva, que Aaron Beck desarrolló en los años sesenta para la depresión, parte de que los pensamientos distorsionados producen las emociones y las conductas, y trabaja sobre ellos; en los países que prefieren la otra forma del adjetivo se la llama terapia cognoscitiva, y es la misma. También la ciencia cognitiva, que une psicología, lingüística, neurociencia, filosofía e inteligencia artificial para estudiar la mente como un sistema que procesa información, recibe a veces en Hispanoamérica el nombre de ciencias cognoscitivas.
Un ejemplo ayuda a juntar los tres usos. Una maestra observa que un alumno de seis años no entiende que tres más cuatro es lo mismo que cuatro más tres. Desde Piaget dirá que aún no ha alcanzado la reversibilidad propia de las operaciones concretas, un hito del desarrollo cognoscitivo. Desde la psicología del procesamiento dirá que su memoria de trabajo no retiene los dos sumandos mientras los invierte, un límite de un proceso cognoscitivo. Y desde Bloom dirá que la tarea le pide comprensión, el segundo nivel del dominio cognoscitivo, cuando él se mueve aún en el primero. Las tres descripciones hablan de lo mismo, de cómo conoce ese niño, que es exactamente lo que el adjetivo nombra.
Procesos cognoscitivos (procesos cognitivos) – Esquema cognitivo (Piaget) – Cognitivismo (teoría cognitiva, psicología cognitiva) – Paradigma cognitivo – La memoria – Conflicto cognitivo – Deterioro mental (deterioro cognitivo)
Fuentes
- Real Academia EspañolaDiccionario de la lengua española, s. v. «cognoscitivo» y «cognitivo»RAE, 23.ª ed. (versión en línea)2023enlace
- Jean PiagetSeis estudios de psicologíaGonthier, Ginebra (trad. Seix Barral, Barcelona, 1967)1964
- Jean Piaget y Bärbel InhelderPsicología del niñoPUF, París (trad. Morata, Madrid, 1969)1966
- Edward C. TolmanCognitive maps in rats and menPsychological Review 55 (4), 189-2081948enlace
- Benjamin S. Bloom (ed.)Taxonomy of Educational Objectives. Handbook I: Cognitive DomainLongmans, Green, Nueva York1956
- Ulric NeisserCognitive PsychologyAppleton-Century-Crofts, Nueva York1967
- David P. AusubelEducational Psychology: A Cognitive ViewHolt, Rinehart and Winston, Nueva York1968
- George A. MillerThe cognitive revolution: a historical perspectiveTrends in Cognitive Sciences 7 (3), 141-1442003enlace