La internalización (también interiorización) es el proceso por el que algo que está fuera de la persona, una norma, un valor, una forma de hablar o de razonar, la voz de un padre o la mirada de un grupo, pasa a formar parte de su mente y a funcionar desde dentro, sin que haga falta que nadie lo imponga. El niño que deja de cruzar en rojo porque su madre le riñe no ha internalizado nada; el que deja de hacerlo cuando ella no está, porque «no se hace», sí. La palabra se usa en psicología, en sociología y en pedagogía con matices distintos, pero todos describen el mismo movimiento: de lo social a lo individual, de lo externo a lo interno, de la regulación por otros a la autorregulación.
La formulación más influyente es la de Lev Vygotski, el psicólogo soviético que murió en 1934 con treinta y siete años y cuya obra tardó décadas en llegar a Occidente. Vygotski sostuvo que las funciones psicológicas superiores, la atención voluntaria, la memoria lógica, la formación de conceptos, el lenguaje interior, no nacen dentro del individuo, sino entre individuos. Su «ley genética general del desarrollo cultural» dice que toda función aparece dos veces: primero en el plano social, como una relación entre personas, y después en el plano psicológico, dentro del niño. El ejemplo que puso es el gesto de señalar. El bebé intenta alcanzar un objeto y no llega; la madre interpreta el movimiento como una petición y se lo acerca; con el tiempo el niño dirige el gesto a la madre y no al objeto, y el intento de agarrar se ha convertido en un signo. Lo que era un hecho entre dos se ha vuelto una herramienta de uno. El caso más estudiado es el lenguaje: el niño habla primero con los demás, luego habla solo en voz alta mientras juega o resuelve un problema (el habla egocéntrica que Piaget consideraba un residuo), y por último ese habla se vuelve silenciosa y se convierte en pensamiento verbal. Para Vygotski la internalización no es una copia de lo externo, sino una transformación: lo que entra cambia de estructura y de función al entrar. De aquí sale su idea de la zona de desarrollo próximo, la distancia entre lo que el niño hace solo y lo que hace con ayuda, que es el espacio donde la enseñanza funciona, porque lo que hoy se hace con otro mañana se hará solo.
El psicoanálisis había descrito antes un mecanismo parecido desde otro ángulo. Freud explicó en El yo y el ello (1923) que el superyó se forma cuando el niño incorpora la autoridad de los padres, sus prohibiciones y sus ideales, y que a partir de entonces esa autoridad le vigila y le castiga desde dentro con el sentimiento de culpa. Lo llamó introyección e identificación, y Roy Schafer ordenó en 1968 la terminología: la incorporación sería la fantasía de tragarse al otro, la introyección la presencia interna de una figura que sigue sintiéndose ajena (la voz del padre que reprocha), y la identificación la asimilación plena, cuando uno ya no obedece a esa voz sino que es esa voz. La internalización sería el nombre genérico de las tres.
La psicología social midió el fenómeno. Herbert Kelman distinguió en 1958 tres procesos por los que una persona acepta la influencia de otra. En la sumisión, acepta para obtener una recompensa o evitar un castigo, y cambia su conducta mientras la vigilan. En la identificación, acepta porque quiere parecerse a alguien o mantener una relación, y mantiene la conducta mientras esa relación le importe. En la internalización, acepta porque el contenido le parece correcto y encaja con sus valores, y la conducta se mantiene con independencia de quién la propuso. Kelman lo comprobó con mensajes sobre la integración racial en universidades para negros del sur de Estados Unidos: la actitud cambiaba en los tres casos, pero solo la internalizada sobrevivía cuando la fuente desaparecía o perdía autoridad. La teoría de la autodeterminación de Deci y Ryan ha prolongado la idea con un continuo de motivación: de la regulación externa (hago los deberes porque me castigan) a la introyectada (los hago porque me sentiría culpable), la identificada (los hago porque valoro aprender) y la integrada (los hago porque soy así). Cuanto más internalizada está la regulación, más autónoma se siente la conducta y más dura.
La sociología usa el término para explicar cómo la sociedad se mete dentro de sus miembros. Durkheim ya decía que la sociedad existe «en nosotros» además de fuera de nosotros. Talcott Parsons hizo de la internalización de los valores y de las expectativas de rol el núcleo de la socialización, el mecanismo que explica por qué el orden social se mantiene sin coacción permanente. Berger y Luckmann, en La construcción social de la realidad (1966), la describieron como el tercer momento de un ciclo: las personas producen la sociedad (externalización), la sociedad se les presenta como una cosa dada (objetivación), y vuelven a absorberla como su propia conciencia (internalización). La socialización primaria de la infancia internaliza el mundo entero como el único posible, con carga afectiva y sin alternativas; la secundaria, la de la escuela y el trabajo, internaliza submundos más fríos y revisables. De ahí que las normas aprendidas de niño parezcan naturales y las aprendidas de adulto parezcan convenciones.
El proceso puede fallar o torcerse. Cuando falla, la persona cumple las normas solo bajo vigilancia y la desviación aparece en cuanto esta se retira, que es lo que ocurre en muchas instituciones que sancionan mucho y convencen poco. Cuando se tuerce, se internalizan cosas que dañan: los estereotipos sobre el propio grupo, que llevan a la mujer a creer que no sirve para las matemáticas o al pobre a creer que la pobreza es culpa suya; o la voz crítica excesiva que produce culpa y ansiedad. La psicopatología infantil habla desde Achenbach de trastornos internalizantes, en los que el malestar se vuelve hacia dentro en forma de ansiedad, depresión o quejas somáticas, frente a los externalizantes, en los que se vuelve hacia fuera en forma de agresividad y desobediencia; es la misma metáfora espacial aplicada al síntoma.
Para la educación la consecuencia es directa. Si lo que se aprende de verdad es lo que se internaliza, enseñar no es transmitir sino organizar la ayuda de modo que pueda retirarse: el andamiaje, en la expresión de Bruner, se monta para quitarlo. Un alumno que resuelve ecuaciones solo con la plantilla del profesor delante no ha internalizado el procedimiento; lo ha hecho cuando la plantilla está en su cabeza y, sobre todo, cuando ya no la necesita.
Interiorización (internalización) – Socialización primaria – Socialización secundaria – Esquema cognitivo (Piaget) – Internalización (empresa) – Internalización (finanzas)
Fuentes
- Lev S. VygotskiEl desarrollo de los procesos psicológicos superioresHarvard University Press (trad. Crítica, Barcelona, 1979)1978
- Lev S. VygotskiPensamiento y lenguajeMoscú (trad. La Pléyade, Buenos Aires, 1964)1934
- James V. WertschVygotsky y la formación social de la menteHarvard University Press (trad. Paidós, Barcelona, 1988)1985
- Sigmund FreudEl yo y el elloInternationaler Psychoanalytischer Verlag, Viena1923
- Roy SchaferAspects of InternalizationInternational Universities Press, Nueva York1968
- Herbert C. KelmanCompliance, identification, and internalization: three processes of attitude changeJournal of Conflict Resolution 2 (1), 51-601958enlace
- Talcott ParsonsEl sistema socialFree Press, Nueva York (trad. Revista de Occidente, Madrid, 1966)1951
- Peter L. Berger y Thomas LuckmannLa construcción social de la realidadDoubleday, Nueva York (trad. Amorrortu, Buenos Aires, 1968)1966
- Edward L. Deci y Richard M. RyanThe «what» and «why» of goal pursuits: human needs and the self-determination of behaviorPsychological Inquiry 11 (4), 227-2682000enlace
- Thomas M. AchenbachThe classification of children's psychiatric symptoms: a factor-analytic studyPsychological Monographs 80 (7), 1-371966enlace