Socialización primaria

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La socialización primaria es la primera etapa del proceso por el que una persona se convierte en miembro de una sociedad. Ocurre en la infancia, sobre todo dentro de la familia, y en ella el niño adquiere el lenguaje, las normas básicas de conducta, los hábitos cotidianos, los primeros vínculos afectivos y una primera imagen de sí mismo y del mundo. Lo que se aprende en esta etapa se graba con una fuerza que no tendrá ningún aprendizaje posterior, porque se aprende sin alternativa: el niño no elige a sus primeros referentes ni sabe aún que el mundo podría organizarse de otra manera.

La distinción entre socialización primaria y secundaria la formularon Peter Berger y Thomas Luckmann en La construcción social de la realidad (1966). En la socialización primaria, el niño interioriza el mundo de sus «otros significativos», padres, hermanos, abuelos y cuidadores, como el único mundo posible, y lo hace con una fuerte carga emocional, identificándose con ellos. La socialización secundaria, que llega después, introduce al individuo ya socializado en ámbitos parciales de la sociedad, como la escuela, el trabajo o una profesión, con unos conocimientos y roles específicos y una implicación afectiva menor. Por eso lo aprendido en la secundaria puede abandonarse con relativa facilidad, mientras que lo aprendido en la primaria es muy difícil de borrar. A veces se habla de una socialización terciaria o resocialización, cuando la persona tiene que reconstruir su identidad tras un cambio radical, como la emigración, el ingreso en prisión o la jubilación.

El mecanismo central de la socialización primaria es la interiorización: las normas dejan de ser órdenes externas y pasan a formar parte de la propia conciencia. George Herbert Mead describió cómo el niño aprende primero imitando y jugando a ser otros, como mamá, el médico o el tendero, y llega después a adoptar el punto de vista del «otro generalizado», es decir, las expectativas de la comunidad en su conjunto. Jean Piaget estudió en paralelo cómo cambia el juicio moral infantil, desde la obediencia a las reglas impuestas por los adultos hasta la idea de que las reglas son acuerdos entre iguales.

La familia es el principal agente socializador de esta etapa, pero no el único. La escuela infantil, los cuidadores, el grupo de juego y, cada vez más, las pantallas intervienen desde edades tempranas. Y la familia no transmite solo lo que se propone enseñar. Pierre Bourdieu mostró que en ella se adquiere el habitus: una manera de hablar, de moverse, de comer, de valorar el arte o los estudios, que depende de la clase social de origen y que luego la escuela premia o penaliza como si fuera un don individual. También en la socialización primaria se aprenden los primeros roles de género, a menudo antes de que el niño pueda ponerles nombre.

Una socialización primaria muy deficiente tiene consecuencias graves. Los casos de niños criados en condiciones de aislamiento extremo, como Genie, descubierta en California en 1970 a los trece años, muestran que ciertas capacidades, como el dominio pleno del lenguaje, no llegan a desarrollarse si no se adquieren en la infancia.

Habitus (Pierre Bourdieu) – Agentes socializadores – Socialización secundaria – Socialización terciaria – Socialización lingüística

Sarasola, Josemari (2023). "Socialización primaria". Ikusmira. Recuperado de https://ikusmira.org/p/socializacion-primaria/

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