
La marisma es un ecosistema que se desarrolla en las desembocaduras poco profundas de los ríos, donde se mezclan las aguas dulces del río con las aguas saladas del mar, debido a las mareas, con un gran aporte de sedimentos tanto marinos como fluviales. Son ecosistemas ricos, de gran biodiversidad, gracias a la abundancia de nutrientes orgánicos aportados junto con los sedimentos.
El funcionamiento de la marisma está gobernado por el ritmo de las mareas. Dos veces al día, el agua salada penetra por los canales principales y se extiende por las superficies bajas; al retirarse, deja depositados limos y arcillas arrancados tanto del fondo marino como de la cuenca fluvial. Con el tiempo, esa sedimentación eleva lentamente el fondo hasta situarlo cerca del nivel medio de las mareas, donde las plantas halófitas (espartinas, salicornias y juncos) asientan sus raíces y fijan la materia orgánica. Así se construye la plataforma de la marisma, llana, inundada regularmente y cruzada por una red dendrítica de canales de marea por donde entra y sale el agua.
Según predomine el agua dulce o la salada, las marismas se clasifican en fluviales o interiores, más próximas al río, y mareales o exteriores, más próximas al mar. En ambas, la productividad primaria es muy elevada: las especies vegetales de las zonas bajas aportan hojarasca que alimenta una cadena trófica de invertebrados, peces jóvenes y aves. Por eso las marismas son refugios clave para millones de aves migratorias del hemisferio norte, que encuentran en ellas invernada y escalas durante sus trayectos entre Europa y África.
Los ejemplos más destacados de España son las marismas del Guadalquivir, en el parque nacional de Doñana (declarado en 1969), que ocupan más de 300 km² entre el valle fluvial del río y el océano Atlántico, y la marisma de Urdaibai (Bizkaia), en la reserva de la biosfera homónima desde 1984, formada en la desembocadura del río Oka. Fuera de España, la Camargue, en el delta del Ródano, y la bahía del Chesapeake, en Estados Unidos, son otras marismas de referencia mundial.
Las marismas sufren presiones intensas: la colmatación por regresión de sedimentos, los dragados portuarios, la contaminación y la urbanización costera han destruido buena parte de las existentes en las últimas centurias, lo que ha motivado su protección como humedales de importancia internacional.
Valle fluvial – Flecha litoral – Llanura aluvial – Plataforma de abrasión