La orientación sexual es el patrón duradero de atracción sexual, afectiva o romántica que una persona siente hacia otras, según su sexo o su género. Se describe habitualmente con tres categorías principales: heterosexual, cuando la atracción se dirige a personas del otro sexo; homosexual, cuando se dirige a personas del mismo sexo; y bisexual, cuando se dirige a personas de ambos (ver homosexual y bisexualidad). Se habla de asexualidad cuando una persona siente poca o ninguna atracción sexual hacia otras, aunque pueda tener vínculos afectivos.
La orientación sexual tiene tres componentes que no siempre coinciden: la atracción que alguien siente (atracción sexual), la conducta, con quién mantiene relaciones, y la identidad, cómo se define a sí mismo (identidad sexual). Un hombre puede sentirse atraído por otros hombres sin haber tenido nunca una relación con ninguno, o tener relaciones con hombres sin identificarse como gay. Por eso las encuestas obtienen cifras muy distintas según qué pregunten. La orientación sexual tampoco debe confundirse con la identidad de género, que se refiere al género con el que una persona se identifica y no a quién le atrae.
Los informes Kinsey, publicados en 1948 y 1953, sacudieron la imagen de la sexualidad estadounidense al mostrar que las experiencias homosexuales eran mucho más frecuentes de lo que se creía. Alfred Kinsey propuso entender la orientación no como dos categorías cerradas sino como un continuo, en una escala del 0 (exclusivamente heterosexual) al 6 (exclusivamente homosexual). Investigaciones posteriores han mostrado además que la orientación puede variar a lo largo de la vida, sobre todo en las mujeres, aunque en la mayoría de las personas es estable.
Durante buena parte del siglo XX la homosexualidad se consideró una enfermedad mental. La Asociación Estadounidense de Psiquiatría la retiró de su manual diagnóstico en 1973, y la Organización Mundial de la Salud la eliminó de su clasificación de enfermedades el 17 de mayo de 1990, fecha que se celebra desde entonces como Día Internacional contra la Homofobia. Las principales asociaciones de psicología y medicina consideran hoy que todas las orientaciones son variantes normales de la sexualidad humana y que las llamadas «terapias de conversión», que pretenden cambiarla, no funcionan y causan daño. España las prohibió en 2023.
Sobre el origen de la orientación sexual no hay una explicación única. Los estudios con gemelos indican una influencia genética moderada, sin un «gen» concreto; otros apuntan a factores hormonales prenatales, como el llamado efecto del orden fraterno, por el que cada hermano varón mayor aumenta ligeramente la probabilidad de que un hombre sea homosexual. No hay pruebas de que la crianza o la educación determinen la orientación, y la mayoría de las personas declaran no haberla elegido.
La situación jurídica varía mucho entre países. España aprobó el matrimonio entre personas del mismo sexo en 2005, siendo el tercer país del mundo en hacerlo, tras los Países Bajos y Bélgica. En otros países, en cambio, las relaciones homosexuales siguen estando castigadas por la ley, en algunos casos con la pena de muerte.
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