
La Conferencia de Algeciras fue una reunión internacional celebrada entre enero y abril de 1906 en Algeciras, Cádiz, en la que participaron los principales países europeos, Estados Unidos y algunos representantes marroquíes, con el objetivo de resolver el conflicto que mantenían desde 1905, Francia y Reino Unido, por un lado, y Alemania, por otro, en torno al control colonial de Marruecos.
El contexto era el reparto de África entre las potencias europeas tras la Conferencia de Berlín de 1884-1885. Francia había extendido su protectorado sobre Túnez en 1881 y ocupaba una Argelia integrada ya como departamentos franceses; Reino Unido dominaba Egipto desde 1882; y la Entente cordiale de 1904 había repartido las esferas de influencia: Reino Unido reconocía a Francia sus aspiraciones en Marruecos y Francia renunciaba a Egipto. España, con posesiones históricas en Ceuta, Melilla y el litoral del Rif, aspiraba a su parte. Alemania, potencia tardía en la carrera colonial, no aceptaba quedar fuera del estrecho de Gibraltar.
El detonante lo puso el káiser Guillermo II. El 31 de marzo de 1905 desembarcó en Tánger y, en presencia del sultán Abd al-Aziz, declaró apoyar la independencia e integridad de Marruecos, desafiando abiertamente a Francia. La crisis marroquí forzó la dimisión del ministro francés Delcassé y la aceptación de una conferencia internacional, que se reunió en la ciudad gaditana, próxima a Gibraltar, entre el 16 de enero y el 7 de abril de 1906.
El Acta de Algeciras no dividió todavía Marruecos, sino que lo sometió a una administración internacional controlada en la práctica por Francia y España: un banco central con capitales mayoritariamente franceses, aduanas bajo supervisión europea y una policía marroquí cuyo mando quedaba repartido, con predominio francés en la mayor parte del territorio y español en la zona del Rif. El sultán conservaba en teoría su soberanía, y los puertos quedaban abiertos al comercio de todas las naciones signatarias.
La presencia de una delegación estadounidense, encabezada por el embajador Henry White, fue notable: era la primera vez que Estados Unidos participaba en una conferencia europea para resolver una crisis entre potencias del continente, y sus intereses eran comerciales, en la línea de la política de puertas abiertas. Su asistencia simbolizaba el peso creciente de Washington en los asuntos mundiales.
Para Alemania la conferencia fue una derrota diplomática: solo Austria-Hungría la apoyó, mientras Rusia, recién vencida por Japón, se alineó con Francia. El resultado reforzó la Entente franco-británica, aceleró la carrera de armamentos angloalemana y avivó el resentimiento alemán, uno de los caminos que conducían a la Primera Guerra Mundial. En Marruecos, el descontento por la injerencia extranjera degeneró en violencia: la ocupación de Casablanca por Francia en 1907, la rebelión de Larache de 1909 y, sobre todo, la Guerra del Rif de 1921-1926, cuando Abd el-Krim derrotó al ejército español en el desastre de Annual de 1921, hasta que el desembarco de Alhucemas de 1925 inclinó la balanza. La persistencia alemana dio pie a la crisis de Agadir de 1911, cuando el cañonero Panther apareció en el puerto atlántico marroquí: Alemania exigió compensaciones y, con el tratado francoalemán de noviembre de 1911, renunció a Marruecos a cambio de unos 275.000 kilómetros cuadrados del Congo francés. Poco después, el Tratado de Fez de marzo de 1912 convirtió Marruecos en protectorado francés y un convenio hispanofrancés de noviembre de ese año reconoció la zona española del norte y del sur, incluida Tánger como zona internacional.
Colonialismo – Potencias coloniales – Unificación de Alemania (unificación alemana) – Desastre de Annual