La dinámica social es el estudio de cómo cambian las sociedades y los grupos: cómo se forman, se transforman y se deshacen las relaciones, las instituciones y las costumbres, y qué fuerzas mueven ese cambio. Frente a la descripción de una sociedad en un momento dado, su estructura, sus clases, sus normas, la dinámica mira el movimiento. La expresión se usa en dos escalas. En la grande, la de la sociología clásica, nombra la teoría del cambio social y del progreso o decadencia de las civilizaciones. En la pequeña, la de la psicología social, nombra los procesos que ocurren dentro de los grupos, la dinámica de grupos. Y en el habla corriente, «las dinámicas sociales» son simplemente las pautas de comportamiento colectivo que se repiten: la dinámica de un barrio, de una empresa, de una red social.
La palabra la puso Auguste Comte, el fundador de la sociología, en las lecciones de su Curso de filosofía positiva dedicadas a la «física social» (1839). Tomó de la mecánica la división entre estática y dinámica y la aplicó a la sociedad: la estática social estudia las condiciones de existencia de toda sociedad, el orden, las leyes de coexistencia de sus partes; la dinámica social estudia las leyes de su movimiento, el progreso, la sucesión necesaria de sus estados. Su lema, orden y progreso, que todavía figura en la bandera de Brasil, resume el par. Para Comte la ley fundamental de la dinámica era la de los tres estadios: la humanidad pasa del pensamiento teológico, que explica el mundo por dioses, al metafísico, que lo explica por esencias, y al positivo, que renuncia a las causas últimas y busca leyes. Herbert Spencer sustituyó el esquema por la evolución: las sociedades, como los organismos, pasan de lo simple y homogéneo a lo complejo y diferenciado.
Karl Marx dio a la dinámica social su motor más influyente. En el prólogo de 1859 a la Contribución a la crítica de la economía política resumió su teoría en unas líneas: las fuerzas productivas de una sociedad se desarrollan hasta entrar en contradicción con las relaciones de producción existentes, que de formas de desarrollo pasan a ser trabas; se abre entonces una época de revolución social, y la transformación de la base económica trastoca toda la superestructura. El cambio no viene de las ideas ni de los grandes hombres, sino del conflicto entre clases que esa contradicción produce. Durante un siglo la mayor parte de las teorías de la dinámica social fueron variaciones o refutaciones de esta.
El siglo XX desconfió de las grandes leyes y buscó mecanismos. Pitirim Sorokin, en los cuatro volúmenes de Social and Cultural Dynamics (1937-1941), reunió datos sobre arte, ciencia, derecho y guerra desde la Grecia antigua para mostrar oscilaciones entre culturas «ideacionales», orientadas a lo espiritual, y «sensatas», orientadas a lo material, sin dirección fija. Norbert Elias reconstruyó en El proceso de la civilización (1939) una transformación de larga duración, el aumento del autocontrol de los individuos desde la Edad Media, y mostró que no la había planeado nadie: era el resultado no buscado de la formación de los Estados y del alargamiento de las cadenas de interdependencia. Anthony Giddens resolvió en 1984 la vieja oposición entre estructura y acción con la idea de estructuración: las estructuras sociales no existen fuera de las prácticas de las personas, que las reproducen cada día y al reproducirlas las cambian, de modo que la dinámica no es algo que le ocurra a la sociedad sino lo que la sociedad es. Piotr Sztompka ha ordenado todo ese campo bajo el nombre de sociología del cambio social.
A la escala pequeña, el fundador es Kurt Lewin, que acuñó la expresión dinámica de grupos y en 1947 publicó su teoría del cambio. Un grupo, decía, se encuentra en un equilibrio cuasiestacionario, mantenido por fuerzas que empujan en direcciones opuestas: las que favorecen el cambio y las que lo resisten. Para moverlo no basta con empujar más, porque aumenta la tensión; a menudo es mejor reducir las fuerzas de resistencia. Y el cambio tiene tres fases: descongelar el estado actual, moverlo al nuevo y recongelarlo para que no vuelva atrás. Lewin lo demostró durante la guerra con las amas de casa de Iowa, a las que se quería convencer de cocinar vísceras: las que lo discutieron en grupo y tomaron una decisión colectiva cambiaron de hábitos diez veces más que las que escucharon una conferencia. De ahí salieron la investigación-acción, la formación en grupos y buena parte de la gestión del cambio en las organizaciones.
Desde los años setenta la dinámica social se ha vuelto también una ciencia de modelos. Thomas Schelling mostró en Micromotivos y macroconducta (1978) que una preferencia individual moderada, no querer ser una minoría muy pequeña en el propio barrio, produce por sí sola una segregación residencial casi total: la dinámica del conjunto no se parece a las intenciones de las partes. Mark Granovetter propuso el mismo año los modelos de umbral: cada persona se suma a una protesta, a una moda o a una huelga cuando la ha adoptado ya cierta proporción de los demás, y la distribución de esos umbrales decide si el movimiento arranca o se apaga, de modo que dos multitudes con la misma opinión media pueden comportarse de forma opuesta. Con los ordenadores, estos modelos se han convertido en simulaciones basadas en agentes y, con los datos de las redes sociales, en una sociología computacional que estudia la difusión de información, de rumores y de comportamientos a una escala y con una resolución que Comte no habría imaginado.
El rasgo común de todas estas aproximaciones, de Marx a Granovetter, es que la dinámica social casi nunca es la suma de lo que quieren los individuos. Los efectos no buscados, los umbrales, las interdependencias y las reacciones en cadena hacen que una sociedad cambie en direcciones que nadie eligió, y explicarlo es tanto la tarea de la disciplina como la razón de que siga sin haber una ley del progreso.
Cambio social – Dinámicas de grupo – Sujeto social – Agente social – Hecho social – Procesos sociales (procesos sociológicos) – Regulación social (regulación del orden social) – Interdependencia
Fuentes
- Auguste ComteCurso de filosofía positiva, lecciones 48-51Bachelier, París (vol. IV)1839
- Karl MarxPrólogo a la Contribución a la crítica de la economía políticaFranz Duncker, Berlín1859enlace
- Pitirim A. SorokinSocial and Cultural DynamicsAmerican Book Company, Nueva York, 4 vols.1937
- Norbert EliasEl proceso de la civilización: investigaciones sociogenéticas y psicogenéticasHaus zum Falken, Basilea (trad. Fondo de Cultura Económica, México, 1987)1939
- Kurt LewinFrontiers in group dynamics: concept, method and reality in social science; social equilibria and social changeHuman Relations 1 (1), 5-411947enlace
- Mark GranovetterThreshold models of collective behaviorAmerican Journal of Sociology 83 (6), 1420-14431978enlace
- Thomas C. SchellingMicromotivos y macroconductaW. W. Norton, Nueva York (trad. Fondo de Cultura Económica, México, 1989)1978
- Anthony GiddensLa constitución de la sociedad: bases para la teoría de la estructuraciónPolity, Cambridge (trad. Amorrortu, Buenos Aires, 1995)1984
- Piotr SztompkaSociología del cambio socialBlackwell, Oxford (trad. Alianza, Madrid, 1995)1993