La interdependencia es la relación entre dos o más partes en la que lo que hace o le ocurre a una afecta a las demás, y a la inversa. Se distingue de la dependencia, que va en una sola dirección, y de la independencia, en la que las partes no se afectan. Dos socios que necesitan el capital de uno y el oficio del otro, dos países que se venden mutuamente lo que no producen, los órganos de un cuerpo o las especies de un ecosistema son interdependientes. El concepto aparece en sociología, en psicología social, en economía, en relaciones internacionales y en ecología, y en cada campo ha servido para lo mismo: explicar por qué unidades que parecen separadas se comportan como un sistema.
En sociología la idea es la de Émile Durkheim. En La división del trabajo social (1893) sostuvo que las sociedades tradicionales se mantenían unidas por la semejanza, porque todos hacían lo mismo y creían lo mismo, una solidaridad mecánica; las sociedades modernas, en cambio, se mantienen unidas por la diferencia, porque la especialización hace que cada uno necesite a los demás, una solidaridad orgánica, como la de los órganos de un organismo. El panadero depende del agricultor, del molinero, del transportista y del banco, y ninguno de ellos podría vivir solo. La cohesión moderna no es menor que la antigua, sino de otro tipo: no nace de pensar igual sino de necesitarse. Norbert Elias dio al mismo hecho una forma más dinámica con el concepto de figuración: las personas están unidas por cadenas de interdependencia, como los jugadores de una partida, y la sociedad no es algo distinto de esas cadenas ni algo que exista fuera de ellas. Elias mostró en El proceso de la civilización que cuanto más largas se hacen las cadenas, más personas dependen de más personas desconocidas, y más necesario se vuelve el autocontrol: el comerciante de una ciudad del siglo XVI no podía permitirse los arrebatos de un guerrero del siglo XI, porque vivía de relaciones que un arrebato rompía.
La psicología social midió el fenómeno en grupos pequeños. Morton Deutsch propuso en 1949 que la interdependencia entre los miembros de un grupo puede ser positiva, cuando los objetivos están ligados de forma que uno solo alcanza el suyo si los demás alcanzan el suyo, o negativa, cuando uno solo gana si los otros pierden. La primera produce cooperación, comunicación y confianza; la segunda, competencia y desconfianza. Sus experimentos con estudiantes, en los que un grupo recibía una nota común y otro notas por orden de mérito, confirmaron la predicción y están en la base del aprendizaje cooperativo que se usa en las escuelas. Harold Kelley y John Thibaut formalizaron en 1978 la teoría de la interdependencia para las relaciones entre dos personas: cada relación puede describirse como una matriz en la que el resultado de cada uno depende de lo que haga el otro, y el grado y la simetría de esa dependencia explican quién tiene poder, quién se compromete y quién se va. La pareja en la que uno tiene más alternativas fuera que el otro es una relación asimétrica, y la asimetría de dependencia es poder.
En las relaciones internacionales el concepto tuvo su momento en los años setenta. Robert Keohane y Joseph Nye describieron en Poder e interdependencia (1977) un mundo en el que los Estados ya no eran los únicos actores, la fuerza militar no servía para todo y las sociedades estaban unidas por múltiples canales, comercio, finanzas, organizaciones y empresas, lo que llamaron interdependencia compleja. Distinguieron dos dimensiones que siguen siendo útiles. La sensibilidad es cuánto y cuán rápido afecta a un país lo que ocurre en otro mientras no cambie de política: cuánto sube la gasolina en España cuando sube el petróleo. La vulnerabilidad es el coste de adaptarse si la relación se rompe: cuánto le costaría a Europa sustituir el gas ruso. Dos países pueden ser igual de sensibles y muy distintos en vulnerabilidad, y es la segunda la que da poder, como analizó David Baldwin en 1980. La expectativa de que el comercio haría imposible la guerra, repetida desde Montesquieu hasta los noventa, ha sido matizada: Henry Farrell y Abraham Newman mostraron en 2019 cómo los Estados que controlan los nodos de las redes globales, el sistema de pagos en dólares, los cables, los semiconductores, pueden convertir la interdependencia en arma, y las sanciones a Rusia desde 2022 han sido la prueba.
En la economía la interdependencia es una consecuencia de la globalización: las cadenas de suministro reparten la fabricación de un producto entre decenas de países, y por eso un puerto cerrado en China o un barco atravesado en el canal de Suez detienen fábricas en Alemania. La pandemia de 2020 lo hizo visible y ha dado lugar a políticas de reducción de riesgos y de relocalización, que no buscan la independencia, imposible, sino una interdependencia menos vulnerable. En ecología, por último, el concepto es constitutivo: una especie es lo que es por sus relaciones con las demás, y los ecosistemas se definen por la red de dependencias mutuas entre organismos y medio.
De la ecología y de la ética del cuidado ha salido el uso más reciente del término, el que lo convierte en un principio moral y político. Joan Tronto sostuvo en 1993 que el ideal del individuo autónomo oculta que todos hemos sido dependientes de niños, lo seremos de viejos y lo somos cada día de quienes limpian, cuidan y alimentan, trabajo mayoritariamente femenino e invisible. El ecofeminismo español, con Yayo Herrero entre otras, ha resumido la idea en dos palabras: somos seres ecodependientes, porque vivimos de la naturaleza y dentro de sus límites, e interdependientes, porque vivimos unos de otros, y una economía que ignora ambas cosas es insostenible. Desde esta perspectiva, reconocer la interdependencia no es un dato sino un programa: organizar la sociedad de modo que el cuidado y los límites del planeta estén en el centro y no en los márgenes.
Lo que une todos estos usos es una misma advertencia contra la ilusión de las partes aisladas. El individuo, la empresa, el país y la especie parecen unidades completas, y ninguno lo es. Pensar en términos de interdependencia obliga a preguntar, ante cualquier decisión, a quién más afecta y de quién depende que funcione.
Globalización social – La división del trabajo en Adam Smith – Dinámicas de grupo – Entramado social – Movimiento antiglobalización – Interacción social
Fuentes
- Émile DurkheimLa división del trabajo socialAlcan, París (trad. Akal, Madrid, 1982)1893
- Norbert EliasSociología fundamentalJuventa, Múnich (trad. Gedisa, Barcelona, 1982)1970
- Morton DeutschA theory of co-operation and competitionHuman Relations 2 (2), 129-1521949enlace
- Harold H. Kelley y John W. ThibautInterpersonal Relations: A Theory of InterdependenceWiley, Nueva York1978
- Robert O. Keohane y Joseph S. NyePoder e interdependencia: la política mundial en transiciónLittle, Brown, Boston (trad. Grupo Editor Latinoamericano, Buenos Aires, 1988)1977
- David A. BaldwinInterdependence and power: a conceptual analysisInternational Organization 34 (4), 471-5061980enlace
- Henry Farrell y Abraham L. NewmanWeaponized interdependence: how global economic networks shape state coercionInternational Security 44 (1), 42-792019enlace
- Joan C. TrontoMoral Boundaries: A Political Argument for an Ethic of CareRoutledge, Nueva York1993
- Yayo HerreroMiradas ecofeministas para transitar a un mundo justo y sostenibleRevista de Economía Crítica 16, 278-3072013