Quizás busques genitalidad en el sentido de sexo genital o sexo atribuido por los genitales.
En sexología, la genitalidad designa una manera de entender y vivir la sexualidad centrada en los genitales: el placer se identifica con la estimulación genital, la relación sexual se identifica con el coito y todo lo demás (besos, caricias, el resto del cuerpo, la afectividad) se considera preliminar o secundario. La palabra se usa en contraste con sexualidad, que en sexología designa algo mucho más amplio: la dimensión de la persona que incluye el cuerpo entero, el deseo, las emociones, la identidad, las relaciones y la comunicación (ver sexualidad humana). Las personas tienen sexualidad desde que nacen hasta que mueren, mientras que la genitalidad es solo una de sus expresiones.
El término tiene también un sentido descriptivo y evolutivo. En la teoría psicoanalítica de Sigmund Freud, la fase genital es la última etapa del desarrollo psicosexual, que comienza en la pubertad, cuando las pulsiones parciales de la infancia se organizan bajo la primacía de los genitales y se orientan hacia otra persona. En ese marco, la genitalidad no es un reduccionismo sino la culminación de la madurez sexual. Los sexólogos contemporáneos han criticado esa visión porque presenta como normal y maduro un único modelo de sexualidad.
La crítica a la genitalidad como modelo, a la que a menudo se llama coitocentrismo, procede de varias fuentes. Los estudios de William Masters y Virginia Johnson sobre la respuesta sexual humana, en los años sesenta, mostraron que el orgasmo no depende necesariamente de la penetración y que muchas mujeres no lo alcanzan con ella. La sexología posterior y los estudios de género señalaron que el modelo genital y coital responde a una concepción de la sexualidad orientada a la reproducción y centrada en el placer masculino, y que deja fuera a muchas personas: a quienes tienen relaciones con personas de su mismo sexo, a las personas con discapacidad o dolor, a las personas mayores o a quienes simplemente obtienen más satisfacción de otras prácticas. Frente a ello se habla de erotismo como una vivencia de la sexualidad que incluye todo el cuerpo y los sentidos, y en la que el contacto genital es una posibilidad entre otras (ver también sexo genitogenital y relaciones sexogenitales).
En educación sexual, superar la identificación entre sexualidad y genitalidad se considera uno de los objetivos básicos. Se busca que los jóvenes no entiendan las relaciones sexuales como una secuencia fija que termina en la penetración, sino como un encuentro en el que caben muchas formas de placer y en el que la comunicación y el consentimiento son centrales. Esa visión más amplia también tiene implicaciones de salud: muchas disfunciones sexuales se relacionan con la ansiedad de rendimiento que produce un modelo centrado exclusivamente en el coito y el orgasmo.
Puntos erógenos (zonas erógenas) – Sexo genital – Clítoris – Orgasmo