La producción económica es el proceso por el que se combinan factores productivos, como el trabajo, el capital, los recursos naturales y la tecnología, para obtener bienes y servicios capaces de satisfacer necesidades. Producir no es solo fabricar objetos: también producen el agricultor que cosecha, el transportista que lleva la mercancía al lugar donde se necesita, el comerciante que la pone al alcance del comprador, la médica que atiende a un paciente o el programador que escribe una aplicación. Todos añaden utilidad a algo que antes no la tenía, o no en ese lugar o en ese momento. Junto con la distribución y el consumo, la producción es una de las tres fases del flujo real de la actividad económica.
La economía describe la relación entre lo que se utiliza y lo que se obtiene con la función de producción, que indica la cantidad máxima de producto que puede obtenerse con cada combinación de factores. De ella se derivan dos ideas básicas. La primera es la ley de los rendimientos decrecientes: si se añaden cantidades sucesivas de un factor manteniendo fijos los demás, como más trabajadores en un mismo taller con las mismas máquinas, cada trabajador adicional acaba aportando menos que el anterior. La segunda es la productividad, el cociente entre lo producido y los factores empleados, cuyo crecimiento es lo que explica a largo plazo la mejora del nivel de vida. Una economía produce más no solo porque tiene más trabajadores o más máquinas, sino porque aprende a producir mejor con los mismos.
Adam Smith abrió La riqueza de las naciones (1776) con el ejemplo de una fábrica de alfileres en la que diez operarios, repartiéndose las dieciocho operaciones necesarias, hacían unos 48.000 alfileres al día, cuando cada uno por separado difícilmente habría hecho veinte (ver la división del trabajo en Adam Smith). La especialización, la mecanización, la producción en cadena de Henry Ford a partir de 1913 y la automatización han sido las grandes transformaciones de la producción desde entonces.
El valor de la producción de un país se mide con el producto interior bruto, que para no contar dos veces lo mismo suma solo el valor añadido de cada empresa: el valor de lo que vende menos el de los bienes intermedios que ha comprado a otras (ver valor añadido bruto). Si una panadería compra harina por 40 euros y vende pan por 100, su producción aporta 60 euros al PIB. Por el mismo motivo se distinguen los bienes de consumo, que satisfacen directamente necesidades, de los bienes de capital, que sirven para producir otros bienes, como las máquinas o los edificios.
La pregunta de qué producir, cómo y para quién es el problema central de cualquier sistema económico. En una economía de mercado la responden sobre todo las empresas, guiadas por los precios y el beneficio; en una economía planificada, una autoridad central; y en las economías mixtas actuales, una combinación de ambas en la que el Estado produce directamente servicios como la educación o la sanidad.
Proceso de producción (proceso productivo) – Consumo productivo – Tecnología (factor de producción) – Unidad económica – Actividad económica – Nivel de actividad económica