Binarismo sexual (modelo sexual binario)

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El binarismo sexual o modelo sexual binario es la concepción según la cual los seres humanos se dividen en dos sexos, masculino y femenino, excluyentes y sin categorías intermedias, y toda persona pertenece a uno de ellos (ver sexo masculino y sexo femenino). Es la base de la asignación de sexo al nacer, que en casi todos los sistemas jurídicos solo admite dos opciones. El término se usa sobre todo en los estudios de género y en la crítica a ese modelo, y se distingue del binarismo de género, que se refiere a los roles e identidades sociales y no a los cuerpos.

Desde el punto de vista biológico, la división en dos sexos tiene un fundamento sólido. En las especies con reproducción sexual, los sexos se definen por el tipo de gameto: los machos producen gametos pequeños y móviles y las hembras, gametos grandes. En la especie humana, la inmensa mayoría de las personas presenta un conjunto coherente de rasgos cromosómicos, gonadales, hormonales y anatómicos que corresponden a uno de los dos sexos (ver sexo biológico). Por eso muchos biólogos defienden que el sexo es binario, aunque su desarrollo pueda presentar variaciones.

La crítica al modelo binario se apoya precisamente en esas variaciones. Las personas intersexuales, o con diferencias del desarrollo sexual, presentan combinaciones de rasgos que no encajan del todo en ninguna de las dos categorías: genitales ambiguos, cromosomas distintos de XX y XY o discrepancias entre gónadas y anatomía. Sus defensores argumentan que si el sexo se compone de varias capas que no siempre coinciden, la división tajante en dos es más una clasificación social que un dato natural. La bióloga Anne Fausto-Sterling propuso en 1993, de forma deliberadamente provocadora, hablar de cinco sexos, y más tarde sostuvo que el sexo es un continuo. Sus críticos responden que las condiciones intersexuales no constituyen sexos adicionales, sino variaciones dentro del desarrollo de uno de los dos, y discuten las cifras de prevalencia más altas, que incluyen condiciones en las que no hay ninguna ambigüedad.

La consecuencia práctica más discutida del binarismo ha sido el tratamiento médico de los recién nacidos intersexuales. Desde los años cincuenta, siguiendo las teorías de John Money, se generalizaron las cirugías genitales tempranas para «normalizar» los cuerpos y asignarlos a un sexo. Muchas de las personas operadas denunciaron después las secuelas físicas y psicológicas, y organismos como Naciones Unidas o el Consejo de Europa han recomendado aplazar las intervenciones no urgentes hasta que la persona pueda decidir. En el plano jurídico, algunos países, como Alemania desde 2018, permiten una tercera opción o dejar en blanco el sexo en el registro de nacimiento de los niños intersexuales.

El debate sobre el binarismo sexual se cruza con el de la identidad de género, pero son cuestiones distintas: la primera se refiere a cómo se clasifican los cuerpos y la segunda, a cómo se identifican las personas.

Géneros no binarios transculturales – Identidad sexual – Intersexualidad – Sexo hormonal

Sarasola, Josemari (2024). "Binarismo sexual (modelo sexual binario)". Ikusmira. Recuperado de https://ikusmira.org/p/binarismo-sexual-modelo-sexual-binario/

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