Cuestionario

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Un cuestionario es un conjunto ordenado y fijo de preguntas que se plantea de la misma manera a todas las personas de una muestra para recoger información comparable sobre sus características, conductas, opiniones o actitudes. Es el instrumento de la encuesta, y en el lenguaje corriente los dos términos se usan a menudo como sinónimos, aunque la encuesta es el método completo, con su muestreo, su trabajo de campo y su análisis, y el cuestionario solo la herramienta. Puede aplicarse cara a cara, por teléfono, por correo o, cada vez más, por internet, y también puede rellenarlo la propia persona sin entrevistador.

Las preguntas pueden ser de varios tipos. Las cerradas ofrecen opciones de respuesta fijas, sean dicotómicas (sí o no), de elección múltiple o de valoración en escalas como las de Likert («muy de acuerdo… muy en desacuerdo»). Son fáciles de codificar y analizar, pero obligan a la persona a encajar su respuesta en categorías previas. Las abiertas dejan responder con libertad, recogen matices inesperados, pero son más costosas de analizar. Los cuestionarios suelen combinar ambas y reservar las abiertas para lo que no se puede anticipar. Por su contenido, se distinguen preguntas sobre hechos (edad, estudios, conductas), sobre opiniones y actitudes, y sobre conocimientos.

Redactar un buen cuestionario es más difícil de lo que parece, porque pequeñas diferencias en la formulación cambian mucho las respuestas. Los manuales repiten unas cuantas reglas. Cada pregunta debe tratar una sola cuestión: «¿está satisfecho con el sueldo y el horario?» mezcla dos. Hay que usar un lenguaje que entienda cualquier persona de la población estudiada. Las preguntas no deben sugerir la respuesta: «¿no cree que habría que bajar los impuestos?» empuja hacia el sí. Las opciones deben ser exhaustivas y excluyentes. Conviene evitar las preguntas que pidan recordar datos muy lejanos o precisos. Y el orden importa: una pregunta puede condicionar la siguiente, por lo que las más delicadas, como la renta o la ideología, se suelen dejar hacia el final. Antes de aplicar un cuestionario se hace siempre una prueba piloto con un grupo pequeño para detectar preguntas confusas.

La calidad de un cuestionario se juzga por su validez, que mida lo que pretende medir, y por su fiabilidad, que dé resultados consistentes si se repite. Un problema típico de validez es la deseabilidad social: las personas tienden a dar la respuesta socialmente aceptada, declaran votar más, leer más o beber menos de lo que realmente hacen. Las preguntas anónimas y autoadministradas la reducen. Hay que distinguir estas propiedades del instrumento de la validez externa del estudio, que depende de cómo se haya elegido la muestra: un cuestionario excelente aplicado a una muestra sesgada no permite generalizar a la población.

Los cuestionarios muy estructurados que miden un rasgo concreto, sumando o combinando las respuestas a un conjunto de ítems de la misma escala, se llaman escalas o, en psicología, tests, y se construyen siguiendo los métodos de la psicometría (ver tests psicológicos). Grandes encuestas periódicas como el barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas, la Encuesta de Población Activa del INE o la Encuesta Social Europea se basan en cuestionarios cuidadosamente diseñados y probados, cuyas preguntas se repiten durante años para poder comparar.

Validez externa – Validez de un test (psicometría) – La escala de Likert – El alfa de Cronbach

Sarasola, Josemari (2024). "Cuestionario". Ikusmira. Recuperado de https://ikusmira.org/p/cuestionario/

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