El formato shapefile (en inglés, shapefile) es un formato de datos vectoriales para guardar elementos geográficos, como puntos, líneas y polígonos, junto con sus datos descriptivos. Un shapefile puede contener, por ejemplo, los límites de todos los municipios de un país, cada uno con su nombre, su población y su superficie; o las carreteras de una región, cada una con su categoría. La empresa estadounidense Esri lo creó a principios de los años noventa para su programa ArcView, y publicó su especificación en 1998. Desde entonces se convirtió en el formato de intercambio más usado en los sistemas de información geográfica (geographic information systems, GIS), aunque no es un estándar oficial.
Pese a su nombre, un shapefile no es un fichero sino varios, que comparten el nombre y se distinguen por la extensión. Tres son obligatorios: el .shp guarda las geometrías, el .shx es un índice que permite saltar a cada una, y el .dbf guarda la tabla de atributos en el formato de la antigua base de datos dBase. Suele acompañarlos un .prj, que indica el sistema de coordenadas, y sin el cual el mapa puede aparecer en un lugar equivocado del mundo. Si al enviar un shapefile falta alguno de estos ficheros, el receptor no puede usarlo, un error muy frecuente.
Su larga vida ha dejado a la vista sus limitaciones, heredadas de la informática de los noventa. Cada fichero no puede pasar de 2 gigabytes, los nombres de los campos no pueden tener más de diez caracteres, no admite bien los caracteres que no son del alfabeto inglés si no se indica la codificación, cada shapefile solo puede contener un tipo de geometría y no guarda las relaciones entre elementos vecinos, lo que en cartografía se llama topología (topology).
Por eso los especialistas recomiendan desde hace años sustituirlo por formatos más modernos. El más citado es GeoPackage, un estándar abierto del Open Geospatial Consortium publicado en 2014, que guarda todo en un único fichero de base de datos. Para la web se usa mucho GeoJSON, estandarizado en 2016, que describe las geometrías en texto legible. Aun así, el shapefile sigue siendo el formato que casi cualquier programa de cartografía sabe leer y escribir, y por eso lo siguen usando muchas administraciones para publicar sus datos, un ejemplo de cómo la interoperabilidad puede mantener vivo un formato mucho después de que haya dejado de ser el mejor.