Los sectores económicos, sectores productivos o sectores de actividad son las grandes divisiones en que se agrupan las actividades económicas según el tipo de bien o servicio que producen y el proceso con que lo hacen. La clasificación más conocida distingue tres:
- El sector primario obtiene recursos directamente de la naturaleza: agricultura, ganadería, pesca, explotación forestal y, según algunas clasificaciones, minería.
- El sector secundario transforma esos recursos en otros bienes: industria manufacturera, construcción, producción de energía y, en otras clasificaciones, minería.
- El sector terciario presta servicios: comercio, transporte, hostelería, finanzas, educación, sanidad, administración pública o servicios a empresas.
La división en tres sectores la propusieron el economista neozelandés Allan Fisher en 1935 y, sobre todo, el británico Colin Clark en Las condiciones del progreso económico (1940). Clark mostró que, a medida que un país se enriquece, el empleo y la producción se desplazan del primario al secundario y después al terciario, porque la productividad agrícola libera mano de obra y porque, al crecer la renta, la población gasta proporcionalmente menos en alimentos y más en manufacturas y, después, en servicios. Jean Fourastié desarrolló la misma idea en Francia. Ese desplazamiento se cumple con bastante regularidad. En España, el sector primario ocupaba a cerca de la mitad de la población activa en 1950 y hoy a menos del 4 %; la industria alcanzó su máximo en los años setenta, y los servicios concentran más del 75 % del empleo y una proporción parecida del PIB. El paso de un predominio industrial a otro de servicios se llama terciarización.
La clasificación tiene limitaciones conocidas. El sector terciario es un cajón de sastre que agrupa actividades tan distintas como la limpieza, la investigación científica, el turismo y la banca, con productividades y salarios muy diferentes. Las fronteras son además borrosas: una empresa industrial que externaliza su contabilidad o su transporte hace que esas actividades pasen a contarse como servicios sin que nada haya cambiado. Por eso, desde los años setenta, algunos autores propusieron un sector cuaternario, que agruparía las actividades basadas en la información y el conocimiento (investigación, tecnologías de la información, consultoría), e incluso un quinario, para los servicios sin ánimo de lucro o las actividades de alta dirección. Estas ampliaciones no se usan en las estadísticas oficiales.
Las estadísticas oficiales trabajan con clasificaciones mucho más detalladas: la Clasificación Nacional de Actividades Económicas (CNAE) en España, la NACE en la Unión Europea y la CIIU de Naciones Unidas, que asignan a cada empresa un código según su actividad principal y permiten agregarlas luego en los tres grandes sectores. Además de por sectores, la economía se puede dividir con otros criterios: por la titularidad (sector público y privado), por la relación con el Estado (sector formal e informal) o por el mercado al que se dirige, como la llamada economía plateada, que agrupa los bienes y servicios destinados a las personas mayores.
Clasificación sectorial (clasificación de actividades) – Actividad industrial – Industrialismo – Sector exterior